Declaración del Cardenal

El Cardenal Arzobispo de Bogotá no había juzgado oportuno ni conveniente hacer una declaración acerca de la situación del Señor Camilo Torres ante la Iglesia Católica ni acerca de su situación en relación con el Derecho Canónico. No había pensado que tal declaración fuera necesaria porque creía que los católicos tenían elementos suficientes para formarse un concepto exacto sobre uno y otro punto. Sin embargo, el Cardenal Arzobispo ha llegado a la convicción de que hay un sector católico, no se podría decir qué tan importante, que todavía se encuentra incierto acerca de lo que debe pensar respecto de la situación del Señor Camilo Torres ante las leyes de la Iglesia Católica. Esta es la razón por la cual el Cardenal Arzobispo de Bogotá ha decidido hacer las siguientes declaraciones:

1. El Señor Camilo Torres espontáneamente solicitó la reducción al estado laical que le fue concedida. En virtud de la reducción al estado laical el Señor Camilo Torres quedó dispensado de las obligaciones al estado sacerdotal, exceptuada la obligación del celibato.

2. La reducción al estado laical, que ciertamente no borra el carácter sacerdotal que es indeleble, implica que el Señor Camilo Torres no podrá jamás volver a ejercer el ministerio sacerdotal. Por tanto, la reducción al estado laical, pedida espontáneamente por el Señor Camilo Torres y que le fue concedida, no es una simple licencia temporal, dada por la autoridad eclesiástica, que le permita dedicarse a actividades extrañas a su carácter sacerdotal con el supuesto de que después podrá volver a ejercer sus funciones sacerdotales.

3. El Cardenal Arzobispo cree deber llamar la atención de los católicos hacia las actividades notoriamente reñidas con las enseñanzas de la Iglesia Católica en que se halla empeñado el Señor Camilo Torres: incitaciones a la subversión del orden público que puede llegar hasta el empleo de la violencia, toma del poder (en forma ilegal desde luego), pacífica si es posible o por la fuerza si llega a ser necesario emplearla para conseguir ese objetivo. Cualquiera puede ver las funestas consecuencias que se seguirían si tales actividades del Señor Camilo Torres se realizaran conforme a los planes de él.

4. La autoridad eclesiástica salva su responsabilidad y hace saber a los católicos que ella categóricamente reprueba los procederes del Señor Camilo Torres porque están opuestos a las doctrinas de la Iglesia Católica.

Finalmente el Cardenal Arzobispo de Bogotá hace pública manifestación del profundo y paternal dolor que le han causado y le causan los procederes del Señor Camilo Torres que de tal manera falta a sus obligaciones de sacerdote de Cristo.

Bogotá, 20 de septiembre de 1965.

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