Frente Unido, No. 7, octubre 7 de 1965
Las acusaciones de María Helena de Crovo contra algunos parlamentarios han sido tomadas como fruto de una pugna personalista. Este mismo enfoque nos muestra el bajísimo nivel de los parlamentarios. Ellos no son capaces de darse cuenta del porqué han llegado a ser contrabandistas, estafadores y proxenetas o el porqué, sí lo son, salieron elegidos.
¿No se les habrá pasado por la imaginación que éste es un resultado natural de una democracia representativa y formal, en un país subdesarrollado y en una estructura oligárquica de dos partidos que sólo sirven para dividir al pueblo?
Nosotros sabemos perfectamente cómo se hacen las elecciones en Colombia. Los magnates políticos se reúnen en sus oficinas en Bogotá y comienzan a elaborar las listas como quien elabora un rompecabezas.
El primer criterio para escoger candidatos es el de la contribución financiera al movimiento respectivo. A un señor que contribuyó con $100 000, por ejemplo, difícilmente se le puede excluir del primer renglón.
El segundo criterio es el grado de control sobre los gamonales. Cada candidato debe tener un pueblo, un municipio. Los gamonales del pueblo juegan como intermediarios entre el presunto candidato y los electores. Al candidato le tienen que demostrar que manejan al pueblo y al pueblo que manejan al candidato. El candidato, a su vez, tendrá que demostrar que maneja a los gamonales. Entre más maneje, mejor renglón.
El tercer criterio es el servilismo a los grandes jefes. Se le tolera que sea pobre y no maneje masas, siempre y cuando constituya una ficha del jefe del partido. Que sea obediente, eficaz e incondicional.
Después vienen los demás criterios como para adornar los anteriores. Estos otros criterios son accesorios y sólo se admiten si existen los primeros.
Dentro de este sistema, los proxenetas, contrabandistas y estafadores fácilmente pueden llegar a ser parlamentarios ya que a éstos no les es difícil dar buenos aportes financieros al partido, controlar gamonales y ser serviles a los grandes jefes.
Lo raro es que resulten parlamentarios honrados, inteligentes y preparados, como María Helena de Crovo y algunos pocos más. “La calentura no está en las sábanas.” Mientras la clase popular no tenga el poder, las elecciones las controlará la oligarquía liberal-conservadora, de arriba hacia abajo, con los mismos criterios. Descaradamente los ospinistas (representantes bastante fieles de la oligarquía) protestaron contra la milimetría porque les restaba poder y ellos “¿cómo podrían ir a las elecciones sin tener el poder?” Eso mismo piensa la clase popular. ¿Cómo va a ir a elecciones sin tener el poder? Primero nos tomaremos el poder por cualquier medio y después el pueblo decidirá sobre las elecciones. ¿Cómo nos tomaremos el poder?
Por los medios que controle el pueblo, sin usar las tácticas de la oligarquía sino las tácticas de la revolución. La oligarquía deberá responder cómo nos entrega el poder.
Si lo hace por las buenas, mejor.
Si lo hace por las malas, la lucha será prolongada.
Militante del MRL. Representante a la Cámara desde 1964