¿Considera usted dentro de sus tesis que la aplicación de la reforma agraria no es revolucionaria?
Yo creo que la aplicación no es revolucionaria, porque la ley no es revolucionaria.
Yo creo que la ley es un compromiso entre nuestras clases dirigentes dentro del cual nosotros encontramos que los industriales y los agricultores progresistas hicieron una ley que es más bien de fomento agrícola que de reforma agraria Porque se paga la tierra a precios comerciales. La cantidad de tierra que se puede reservar es hasta de 100 hectáreas, cosa que en muchos casos es excesiva En los casos, por ejemplo, de los distritos de riego. Además de eso, tampoco se obliga a reinvertir en el país los precios elevados que se pagan por la compra de la tierra. Tenemos también que las propiedades que estén adecuadamente explotadas fuera de los distritos de riego no se pueden expropiar De manera que con todas estas limitaciones el Instituto Colombiano de Reforma Agraria (INCORA) tiene que dedicarse a hacer los distritos de riego para aumentar las divisas, tecnificar la agricultura, pero realmente no puede hacer una verdadera redistribución de la tenencia de la tierra Ni puede hacer tampoco una re-distribución del ingreso nacional que son los dos objetivos primordiales de una verdadera reforma agraria.
¿Cuáles defectos y cuáles virtudes le encuentra usted al Instituto Colombiano de la Reforma Agraria?
Creo que conozco bastante bien el Instituto Colombiano de Reforma Agraria, y me parece que es una de las organizaciones que, aún considerándola en relación con la empresa privada, está mejor administrada y tiene una organización más eficaz. Creo que hay un equipo de jóvenes con un gran sentido patriótico, que le están dedicando su trabajo, sus energías, su inteligencia a esta obra que, como decía atrás, es de fomento agrícola. Que va a crear una serie de infraestructuras importantes en el país.
Le encuentro como gran defecto, al Instituto, que no se ha preocupado suficientemente de la educación de los campesinos. De la educación no tanto en un sentido formal, puesto que ha creado escuelas y algunas cooperativas, sino en el sentido informal de crearles conciencia, de crearles organización, para que en el futuro logren formar un grupo de presión grande, capaz de transformar esta seudo reforma agraria, en una verdadera reforma agraria hecha por los campesinos
En el Putumayo, especialmente en la zona de Sibundoy, los planes de Reforma Agraria han encontrado tropiezos por la oposición de una comunidad religiosa. Usted, como sociólogo y como religioso, ¿bajo qué punto de vista analiza el problema?
Por los informes que tengo, porque desgraciadamente no conozco directamente la situación, me parece que es un caso clásico en el que la Iglesia ha cedido ante la tentación del poder económico y del poder político. No es que los padres misioneros tengan demasiadas tierras, aunque sí las tienen, pero yo creo que fundamentalmente se oponen a la intervención del INCORA porque creen perder poder político, es decir, creen perder dominación sobre los indígenas que están organizados en una especie de teocracia.
Esto ha sucedido en muchas partes también con la acción comunal. Por ejemplo, en el caso de Tunjuelito, creo que se contradijo totalmente la tesis de que se pierde influencia cuando se permite la promoción de las iniciativas particulares y la promoción de otras instituciones que van a favorecer a los fieles de una determinada comunidad.
Muchos párrocos se han opuesto a la acción comunal, como se oponen a la Reforma Agraria, y se hacen más impopulares, y yo creo que los padres misioneros se van a hacer muy impopulares si siguen oponiéndose Tal vez no a corto plazo y tal vez no en forma manifiesta, pero yo creo que los indígenas algún día comprenderán que se les está impidiendo un gran bien y que eso se hace con un espíritu totalmente sectario. Por lo tanto yo creo que todas estas cosas, cuando el párroco se integra, trata de ser el promotor, si estos padres misioneros fueran los abanderados de la Reforma Agraria y del INCORA, en Sibundoy, a largo plazo, y aun a corto, adquirirían una gran popularidad, una gran influencia, ya no de tipo paternalista, sino una influencia verdaderamente de tipo democrático.
Si se llevara a cabo una revolución por la fuerza, usted sería partidario de la expropiación de los bienes de la iglesia?
Yo soy partidario de la expropiación de los bienes de la Iglesia, aun en el caso que no se diera ninguna clase de revolución.
La República de Bogotá publica el 21 de junio de 1965 las declaraciones hechas para la cadena radial HJCK de Bogotá, transmitidas la víspera
Es uno de los 18 territorios llamados de misión dirigidos por sacerdotes de diversas comunidades religiosas, en su mayoría con personal extranjero, que se encargan de «la evangelización y de la reducción de las tribus de indios». Las relaciones con el Estado colombiano se regulan en el convenio adicional al Concordato en virtud del cual, según el texto de su última revisión 1953, los superiores de «la misión» tienen amplios poderes sobre educación, sobre los funcionarios públicos Para el caso es pertinente el art. 5 del convenio: «El gobierno de Colombia, como justa compensación del sacrificio que hacen los misioneros para evangelizar a los indígenas, contrae la obligación de proveer a las misiones de que trata la presente convención, de los auxilios fiscales fijados en el artículo 6 y 7»; y el art. 11: «El gobierno de Colombia se obliga a conceder en los lugares en donde los hubiere y por el tiempo de la duración de la presente convención, la cantidad de tierras baldías requeridas, en concepto de dicho gobierno, para el servicio de las misiones, las cuales tierras se destinarán para huertas, sembrados, dehesas, etc. Las concesiones de estos terrenos primarán sobre toda otra concesión, excluyendo los que se destinen a la construcción de vías públicas o la explotación del subsuelo, y se otorgarán de conformidad con las leyes vigentes al tiempo de otorgarlas» Convenio de Misiones de 1953 (enero 29) en Concordato y teocracia, Libertad, Bogotá, sf, pp. 51, 52, 55 Bajo el régimen especial de «territorios
de misiones» están las tres cuartas partes del territorio nacional Barrio del sur de Bogotá en el que, desde 1960, Camilo Torres y un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional participaron en las actividades de Acción Comunal