Mayo 25 de 1965
El Cardenal Arzobispo de Bogotá declara:
1. Es absolutamente inexacto que el viaje del Padre Camilo Torres obedezca a disposiciones de la autoridad eclesiástica o a presiones que ésta haya sufrido en tal sentido. El Padre Torres solicitó espontáneamente hace algunos meses al Arzobispo de Bogotá, licencia para ausentarse de la Arquidiócesis con el fin de presentar su tesis de grado en la Universidad de Lovaina; esta licencia fue concedida y, posteriormente, reiterada por el Obispo Coadjutor ante una nueva petición del Padre Torres.
2. En la plataforma de acción político-social presentada o suscitada por el Padre Torres, hay puntos que son inconciliables con la doctrina de la Iglesia.
L. Cardenal Concha, Arzobispo de Bogotá.
CARTA DEL PADRE CAMILO TORRES AL SEÑOR CARDENAL
Bogotá, Mayo 28 de 1965.
Eminentísimo Señor
Luis Concha Córdoba,
Cardenal Arzobispo de Bogotá, E. S. D.
Eminencia,
Monseñor Rubén Isaza tuvo a bien comunicarme el deseo de Su Eminencia de que yo me retirara inmediatamente de la Escuela Superior de Administración Pública y asumiera algunas funciones en la oficina de Investigación Pastoral de la Curia.
Me manifestó también que la remuneración sería relativamente exigua, hecho éste que afectaría necesariamente, como Monseñor Ernesto Solano puede atestiguarlo, la salud física y mental de mi madre. El hecho de dictar clases en la Universidad Nacional me hubiera facilitado afrontar mejor el problema familiar creado por mi retiro de la Escuela Superior de Administración Pública; sin embargo Monseñor Isaza me manifestó que Su Eminencia no estaba de acuerdo con esta solución.
En vista de lo anterior, para aplazar un poco el problema al cual me he referido, solicito a Su Eminencia la licencia de ausentarme del país durante seis meses, enviado por la ESAP, para hacer mi tesis de doctorado en sociología, según conversaciones que ya habíamos tenido y para realizar un proyecto de vieja data que hasta ahora no había podido llevar a cabo por considerar mi labor en la Escuela de una importancia más trascendental.
En espera de que mi solicitud sea acogida benévolamente por Su Eminencia, me suscribo,
Filialmente en Cristo,
Camilo Torres Restrepo.
CARTA DEL PADRE CAMILO TORRES AL SEÑOR CARDENAL
Bogotá, mayo 28 de 1965.
Eminentísimo Señor
Luis Concha Córdoba
Cardenal Arzobispo de Bogotá.
E. S. D.
Eminencia,
En la prensa del 26 de mayo del presente tuve la sorpresa de hallar una declaración de Su Eminencia respecto de mi próximo viaje y de ideas que yo he «presentado o suscrito».
Inmediatamente me dirigí a la Curia para hablar personalmente con Monseñor Rubén Isaza, obispo coadjutor de Bogotá. Pensé que era mucho más conveniente aclarar una situación con mi prelado en forma personal y no por intermedio de la prensa, ya que considero que las relaciones entre cristianos y especialmente entre los sacerdotes y su obispo deben ser esencialmente relaciones familiares y de mutua confianza.
El lunes de Pascua sostuve una larga conversación con el mismo Monseñor Isaza en este mismo ambiente de familiaridad y de confianza. En dicha conversación, le conté al señor obispo en forma totalmente espontánea, las dificultades que se me habían presentado por haber leído una plataforma socio-económica, en cuya elaboración yo había participado y que contenía puntos de orden estrictamente técnico que muchos católicos considerábamos como indispensables para el bien común.
Después de la declaración que Su Eminencia hizo por la prensa y que Monseñor Isaza me confirmó ser ésta la opinión verdadera de Su Eminencia, considero indispensable para mi propia tranquilidad; para la tranquilidad de los colombianos que están empeñados en un cambio de las estructuras temporales en una sociedad más justa en Colombia, en Latinoamérica y en todos los países llamados subdesarrollados; para la tranquilidad de todos aquellos que consideran la doctrina de la Iglesia como un faro que orienta el progreso y que se considerarían al margen de la historia si no pueden participar en los cambios socio-económicos fundamentales que necesita la humanidad para realizar siquiera en parte el supremo precepto de la caridad; para la tranquilidad de todas estas personas, Eminencia, necesito que defina por lo menos dos preguntas esenciales:
1o. ¿A qué plataforma socio-política se refiere Su Eminencia en la declaración del 26 de mayo?
2o. ¿Qué puntos estima Su Eminencia que yo haya suscrito y defendido y que sean «inconciliables con la doctrina de la Iglesia»?
En la total confianza de que la paternal benevolencia de Su Eminencia acogerá benignamente esta petición, en la cual creo yo está comprendida la acción temporal de tantos cristianos y de tantos hombres y asegurándole mi total sumisión al juicio de la Iglesia, quedo de Su Eminencia,
Filialmente en Cristo,
Camilo Torres Restrepo.
CARTA DEL SEÑOR CARDENAL AL PADRE CAMILO TORRES
Bogotá, junio 9 de 1965.
Señor Presbítero
Camilo Torres Restrepo
En la Ciudad.
En su carta de 28 de mayo último me pregunta usted cuáles son los puntos de los programas divulgados por usted profusamente que están en oposición con la doctrina de la Iglesia Católica.
No me explico, o mejor dicho no quiero explicar los motivos que han inducido a usted a hacer la pregunta aludida.
Usted conoce perfectamente las enseñanzas de la Iglesia Católica acerca de los puntos que ha tratado en sus programas y se ha apartado a sabiendas de esas enseñanzas. Mejor es decir las cosas claramente y sin rodeos.
Quiero añadir que desde el principio de mi sacerdocio he estado absolutamente persuadido de que las directivas pontificias vedan al sacerdote intervenir en actividades políticas y en cuestiones puramente técnicas y prácticas en materia de acción social propiamente dicha. En virtud de esa convicción durante mi ya largo episcopado me he esforzado por mantener al clero sujeto a mi jurisdicción apartado de la intervención en las materias que he mencionado.
Esta carta pone fin al asunto de que ella trata. Sin embargo todas las veces que usted quiera hablar conmigo puede estar seguro de que tendrá mis puertas abiertas.
Afectísimo en el Señor,
L. Cardenal Concha, Arzobispo de Bogotá.
DECLARACIÓN DEL SEÑOR CARDENAL
Bogotá, junio 18 de 1965.
El Cardenal Arzobispo de Bogotá se cree en la obligación de conciencia de decir a los católicos que el padre Camilo Torres se ha apartado conscientemente de las doctrinas y directivas de la Iglesia Católica.
Basta abrir las Encíclicas de los Sumos Pontífices para darse cuenta de esta lamentable realidad. Realidad tanto más lamentable por cuanto el padre Torres preconiza una revolución aun violenta con la toma del poder en momentos en que el país se debate en una crisis causada en no pequeña parte por la violencia que con grandes esfuerzos se está tratando de conjurar.
Las actividades del padre Camilo Torres son incompatibles con su carácter sacerdotal y con el mismo hábito eclesiástico que viste. Puede suceder que estas dos circunstancias induzcan a algunos católicos a seguir las erróneas y perniciosas doctrinas que el padre Torres propone en sus programas.
L. Cardenal Concha, Arzobispo de Bogotá.
CARTA DEL PADRE CAMILO TORRES AL SEÑOR CARDENAL
Bogotá, 24 de junio de 1965.
Eminentísimo Señor
Luis Concha Córdoba
Cardenal Arzobispo de Bogotá
E. S. D.
Eminentísimo Señor:
De acuerdo con lo que hemos conversado me parece necesario, como testimonio de fidelidad a la Iglesia y a lo que considero esencial en el cristianismo, pedir a Su Excelencia me conceda la reducción al estado laical y la exoneración de las obligaciones inherentes al estado clerical.
Esperando que Su Eminencia acceda benévolamente a esta petición, me permito suscribirme,
Filialmente en Cristo,
Camilo Torres Restrepo.