¿El sacerdote es un brujo?

En primer lugar, me parece que es necesario determinar el concepto de magia, de acuerdo con las definiciones de los antropólogos y sociólogos actuales.

No obstante los puntos comunes que existen entre la magia y la religión (desde el punto de vista de la conducta humana, objetivamente considerada), los tratadistas concuerdan en establecer ciertas diferencias básicas entre las dos (Cfr. B. Malinowsky, A Scientific Theory of Culture and Others Essays, Chapel Hill. The Univ. of North Carolina Press, 1944. "Magic, Science and Religion", en Science, Religion and ReaLity. Joseph Needham, ed., New York. The Macmillan Co. 1925, 1948. J. Fraser, The Golden Bough, New York: The Macmillan Co., 1922. M. Yinger, Religion, Society and the Individual, New York: The Macmillan Co. 1957).

El concepto de magia.

Estas diferencias las podemos reunir en tres.

lo. La religión trata de los problemas fundamentales del hombre (origen, destino, conducta, fin ultimo) mientras la magia se refiere a los detalles de la vida diaria.

2o. La religión plantea soluciones a largo plazo, mientras la magia solamente lo hace a corto plazo.

3o. La religión busca su eficacia, predominantemente, en un ser superior, mientras que la magia la busca predominantemente en una acción humana.

No obstante estas diferencias fundamentales teóricas, en la realidad concreta, tanto social como individual, encontramos frecuentemente mezcla de elementos mágicos en la practica y en los valores religiosos. En Latinoamérica, encontramos esa mezcla en diferentes proporciones y bajo las más diversas modalidades.

La carencia de estudios al respecto sobre la generalidad de la población colombiana nos impide hacer generalizaciones que tengan verdadero carácter científico.

Un estudio sobre el sacerdote.

Creo que ningún científico social verdaderamente objetivo, puede dudar sobre el carácter propiamente religioso del catolicismo. Sus dogmas, sus patrones de conducta, sus valores, tienen características religiosas y no mágicas, de acuerdo con lo expuesto atrás.

Por lo tanto, el sacerdote católico, considerado en sus elementos constitutivos, no tiene en sí características mágicas. Esto no implica que las deformaciones populares no le atribuyan propiedades mágicas. Seria muy interesante hacer un estudio sobre esta clase de deformaciones, en Colombia y en Latinoamérica, respecto de la población promedio. En ausencia de un estudio de este tipo, lo que podemos decir, se reduce a conjeturas.

Idioma ritual y vestiduras culturales.

Tanto los filósofos fenomenologistas como los antropólogos, los sociólogos y los psicólogos actuales, han hecho estudios sobre el papel del lenguaje y del vestido en el individuo y en las relaciones humanas. Sabemos que tanto el uno como el otro son elementos de interacción social. Como toda interacción social, la del lenguaje y la del uso de vestido suponen una expectación social determinada.

De ahí vienen los modismos y las modas, las costumbres en la indumentaria, no solamente diferentes de acuerdo con las culturas y las subculturas diversas, sino también de acuerdo con los "status" y papeles sociales.

Existe lenguaje popular, vulgar, científico, ritual, etc. Existen vestiduras típicas, de ceremonia, culturales, etc. Para determinar si un lenguaje y un vestido rituales, tienen una función mágica o no, también debemos distinguir entre los elementos constitutivos de las creencias, como tales, y las actitudes de las personas, o expectación social de las personas que ejercen y sufren el impacto de tal lenguaje o de tal vestido.

Idioma y vestido en el culto católico.

Si considerarnos las creencias, en cuanto tales, debemos afirmar que el idioma y el vestido usados en el rito católico, tienen un carácter religioso y no mágico. Pero si consideramos las actitudes sociales ante estos, debemos reconocer la posibilidad de mezcla de elementos mágicos.

Sin embargo, en este aspecto, como en el anterior, tampoco tenemos base para determinar científicamente la proporción en que estos intervengan.

Proceso de adaptación en la Iglesia.

Es interesante notar la tendencia de adaptación a la vida actual que existe en la Iglesia católica. La introducción del lenguaje vulgar, propio a cada país, ha tomado un gran incremento después de la ultima guerra mundial. La supresión de la sotana (vestido de calle de los estudiantes universitarios de la Edad Media) ha sido dejada a la discreción de cada obispo. Para llegar a ella se necesita una concepción pastoral adecuada.

En mi concepto, seria necesario hacer un estudio a fondo, en cada diócesis, sobre el impacto social que esta supresión produciría. Así se determinaría en que proporción el uso de la sotana fomenta, en cada ambiente social, los elementos mágicos y en que proporción obstruye los elementos religiosos.

La tendencia pastoral general es la de disminuir las distancias (sin suprimir las diferencias entre los diversos papeles) entre el clero y los fieles. Es posible que esta tendencia culmine en la supresión de la sotana, por considerarla un elemento pastoral desfavorable en una determinada diócesis, en una sociedad, o en el mundo actual en general.

En esta forma creo que se puede responder a la pregunta en cuestión, sin caer en generalizaciones gratuitas, más sentimentales que científicas.