La Sociologia en Colombia

1. PREOCUPACION SOCIAL DE NUESTRO TIEMPO.


Una de las características de nuestro subdesarrollo cultural, es el inmenso margen existente entre las necesidades de nuestro país y las preocupaciones de nuestros dirigentes. Como simple síntoma de esta situación, hemos leído últimamente, en la prensa, algunas observaciones ingenuas contra la Facultad de Sociología, fundada el año pasado en la Universidad Nacional.
En un mundo que está jugándose su existencia misma en el terreno de lo social, encontramos escritores que no entienden la necesidad de una Facultad de Sociología. Esta incomprensión no es generalizada, afortunadamente. Ni las autoridades universitarias, ni las eclesiásticas, ni las civiles (como sé demostró el día de inauguración de la Facultad) se han manifestado solidarias con esa actitud negativa. Pero el solo hecho de que haya personas cultas, cuyos escritos se publican en los periódicos, que profesen este anacronismo cultural, manifiesta la clásica falla de nuestros dirigentes ante los problemas más actuales del mundo en general y de los países subdesarrollados, muy en especial.

Un efecto primario del subdesarrollo es el colonialismo. Esto es tan obvio como decir que un efecto primario de la deficiencia es la dependencia. El colonialismo puede manifestarse en diversos campos: el político, el económico, el cultural. Probablemente el más peligroso es el cultural más peligroso, porque, en muchas ocasiones es el más desconocido. Se siente menos, puede pasar desapercibido. Los colombianos estamos orgullosos, y con razón, de haber logrado nuestra relativa independencia política. Nos enervamos cuando nos vemos sometidos a la esclavitud económica de tener que vivir pendientes del centavo más o del centavo menos del precio del café; cuando nos vemos inundados de manufacturas extranjeras y sin industria pesada nacional. Sin embargo, permanecemos impasibles ante el transplante indiscriminado de corrientes culturales extranjeras. Adoptamos, en la forma más ingenua las soluciones prefabricadas que mandan empacadas desde el exterior. Es natural, aunque injustificable, que así suceda. Si es difícil administrarse a sí mismos, si encontramos tantos obstáculos para producir y distribuir en una forma lucrativa, es aun más difícil pensar de un modo original.

Para pensar se necesita calma y perspectiva amplia de la realidad. En nuestros países subdesarrollados, los problemas inmediatos son demasiados y demasiado apremiantes. Por eso es fácil que toda la clase dirigente se deje absorber por la acción. Aun en el mejor de los casos, cuando no se busque un lucro fácil o un triunfo político a corto plazo, la acción se presenta como un imperativo ineludible. Entonces necesitamos soluciones prefabricadas; teorías elaboradas y, entre más simplistas, mejor. Slogans fáciles, fórmulas concretas, referencias filosóficas practicas y poco numerosas. De ahí la necesidad de una jerga especializada y no muy rica. Tenemos una jerga marxista, una jerga existencialista, una fascista, una macartista, una democrática cristiana, una liberal, una conservadora, etc. Esta terminología estereotipada refleja una ideología, una actitud, una solución, también estereotipadas.

Es triste tener que reconocerlo, pero nuestras circunstancias nos Ilevan fácilmente a un colonialismo cultural e ideológico.

En el campo social, en donde los problemas son hoy, sin lugar a dudas, los más apremiantes, la reacción no es la de analizar estudiar y resolver en consecuencia. La reacción es la de acogerse a sistemas foráneos y aplicarlos indiscriminadamente a nuestro país.

Para probar esta aseveración no quiero citar sino tres ejemplos: el del comunismo, el de la "Mano Negra" y el del partido demócrata cristiano.

Marx, genio aficionado a la sociología, a la economía, a la filosofía, a la historia, al periodismo y graduado en derecho, hizo un análisis de la situación social europea de la segunda mitad del siglo XIX. Era un análisis de una sociedad en proceso de desarrollo, cuyas circunstancias socioeconómicas eran semejantes a las de los países subdesarrollados actuales. Su análisis teórico no es sino una racionalización de una preocupación practica: la situación infrahumana del proletariado; y de una necesidad táctica: la revolución para solucionar esa situación.

Por este carácter pragmático de su teoría, ella está encaminada a producir efectos en la acción. Puede fallar en sus bases teóricas. Pero su lógica es perfecta para lograr los fines reivindicativos hacia los cuales esa teoría va orientada.

Cuando todo se sacrifica a un solo efecto es muy probable que el efecto se logre. Por eso, en los países subdesarrollados actuales, el marxismo ha demostrado su eficacia en el logro de sus efectos económicos.

Los colombianos necesitamos resultados rápidos. Al presentarse una fórmula que ha dado resultado económico en otros países, se ha tratado de copiar servilmente y he ahí el origen de nuestro comunismo criollo, que de criollo no tiene sino sus adherentes.

No se han analizado los efectos no económicos del marxismo, efectos culturales y sociales, en los países socialistas. No se han estudiado las características típicas de nuestro pueblo. No se consideran otras soluciones posibles. Todo eso complica y necesitamos fórmulas simples, aunque no sean las más aptas. Es más cómodo copiar, que investigar.

La asociación llamada "La Mano Negra", constituye otro ejemplo de nuestra falta de autenticidad. Lógicamente, desde que existe es porque corresponde a una necesidad: la defensa de los intereses de la clase poseedora. Lo mismo que los comunistas pretenden ser los únicos defensores del proletariado. En su organización revela una extraña similitud con la "Masonería". Su afiliación secreta, sus fines discutibles, su discriminación de clase. La clase social ha variado, de acuerdo también con la evolución de la masonería. Esta comenzó por ser la defensora de una clase artesanal, de albañiles predominantemente, en contra de los privilegios del rey y de la Iglesia. Hoy, esa clase artesanal se ha convertido en industrial. Los albañiles son los gerentes de firmas constructoras. Los intereses han pasado a ser los intereses de los poseedores y no los de los oprimidos. Para defenderlos, no buscan medios originales. Toman los modelos más extremistas de países industrializados. Los patrones ideados por el Senador MacCarthy (q.e.p.d.) y por John Birch. En estos países el comunismo es un fenómeno más marginal. Aunque es ingenuo, es menos inadecuado el perseguirlo, sin averiguar las causas que lo producen, de lo que lo es en los países subdesarrollados. Sin embargo aún en los países industrializados, el movimiento adquirió tales características sectarias que Einstein no vaciló en tildarlo de "histérico". Con todo, esta actitud es una solución de facilidad. Extirpar por la fuerza un hecho es más cómodo que buscar sus causas. Especialmente si en estas causas están comprometidos los intereses de la clase que se quiere defender.

Desgraciadamente ellos tampoco han analizado científicamente las consecuencias que puede tener una acción transplantada indiscriminadamente. ¿Cuánto puede radicalizar a los neutrales una persecución sectaria? ¿Cuantas innovaciones necesarias se van a frenar? ¿Cuantas personas de buena fe pueden ser descalificadas por el epíteto injusto de "comunistas"? ¿Cuantas energías de las clases dirigentes van a ser distraídas para destruir, en lugar de emplearlas en construir, en quitar bases al comunismo?

Por último, el Partido Demócrata Cristiano, es otro transplante que no ha sido investigado. En Europa y en algunos países latinoamericanos existe un partido demócrata cristiano o social cristiano. Este partido se ha formado, en general, como una defensa ante los partidos que se declaran anti-cristianos. La necesidad de defensa ha llevado a los cristianos de esos países a optar por lo que el canónigo Leclercq llamaba "un mal menor"; el plantear la lucha política mezclada con el problema religioso. En esos países, el no hacerlo, implicaba un problema de subsistencia, para los cristianos. Sin embargo, hay muchos sectores de la población que no practican la religión, por no estar de acuerdo en muchos planteamientos puramente políticos de esos partidos. Es claro que se debe a falta de criterio. Pero el hecho se puede constatar y se debe tener en cuenta.

No creo yo que los cristianos podamos correr con la responsabilidad de tomar la iniciativa de plantear la lucha política en terrenos religiosos. Los partidos típicamente anticristianos son aún demasiado débiles. En cambio existen soluciones técnicas, o, si no existen, se pueden buscar. Esas soluciones podrían nuclear gentes de buena voluntad pertenecientes a todas las corrientes. Esas soluciones no deben ser cristianas, ni protestantes, ni budistas, ni materialistas. Esas soluciones deben ser científicas, eficaces y la eficacia no tiene ideología. Por otra parte, el cristianismo si debe tener la eficacia como parte de sus principios ya que el Amor ineficaz no es sino hipocresía. Sin embargo, es más difícil buscar esas soluciones científicas. Es más cómodo el copiar, o sintetizar programas políticos extranjeros, a investigar nuestros problemas concretos y proponer soluciones autóctonas.

2. NECESIDAD DE UNA SOCIOLOGÍA POSITIVA.

La palabra "sociología" puede llevar a los profanos, a muchos equívocos. A muchos les suena a "socialismo"; a otros les parece que se trata de "Filosofía Social": especulaciones a propósito de la Sociedad. A otros, por último, les parece que se trata de estadísticas usadas para probar lo que cada uno quiera probar. Sin embargo, la Sociología es una ciencia objetiva y positiva, sometida a la constatación empírica y susceptible de formular leyes respecto de la sociedad. Concebida así, la sociología puede ser una ciencia que establezca un piso común, entre gentes de diversa ideología.

Hoy en día científicos especialistas en Física Nuclear, han sido capaces de ponerse de acuerdo respecto a las técnicas del control atómico. Esto no obstante el pertenecer a las corrientes más opuestas, como sucedió en la conferencia de Ginebra entre rusos y americanos. Cuando se trató de la política a aplicar, vinieron las discrepancias. Pero hubo acuerdo en el campo científico.

El día que cada país tenga análisis científicos sobre sus problemas sociales, los puntos de discrepancia se reducirán y la eficacia será' el criterio que oriente a los interesados en su solución.

El papel de hacer estos análisis le corresponde a la Sociología en colaboración con las otras ciencias sociales positivas.

3. SIGNIFICADO DE UNA FACULTAD DE SOCIOLOGÍA EN COLOMBIA.

Para cumplir con su misión en Colombia y el mundo, la Sociología necesita algunas condiciones.

Primera. La Objetividad

Es necesario que el científico haga abstracción de sus juicios de valor, cuando se propone investigar en ci terreno positivo. Para esto es necesario liberarlo de toda presión de tipo económico, político o social. Todos debemos tener juicios de valor. Lo importante es no hacerlos intervenir en nuestra actividad científica.
Para lograr esta independencia, Se necesita un cuadro institucional. En cuanto una Facultad represente ese cuadro institucional autónomo, que preserve a los científicos de las presiones anticientíficas, una Facultad de Sociología es necesaria en nuestro país.

Segunda. El trabajo en equipo

Dada la complejidad de los problemas sociales, es difícil que una sola persona pueda ver todos los aspectos de la realidad social. Es necesario contar con diferentes tendencias y orientaciones. Aún, para controlar la influencia de los juicios de valor es conveniente el que las conclusiones científicas sean criticadas por especialistas de diferentes tendencias filosóficas. Cuando un equipo constituido así esta' de acuerdo en una constatación empírica, la garantía de objetividad es bastante grande.
Una Facultad puede formar y sostener ese clima de trabajo en equipo en forma que asegure una continuidad en el enfoque científico de los problemas, como ocurre con la de la Universidad Nacional.

Tercera. La consideración de los problemas más urgentes

Una causa del descrédito de la Sociología, es el que muchas veces los sociólogos se consagren a problemas intrascendentes. Los estudios siempre serán un aporte a la ciencia, si son hechos seriamente. Sin embargo, muchas veces ese refugio en una problemática neutra no es sino una forma de cobardía intelectual. Quieren rehuir las cuestiones candentes. Es una forma de falta de objetividad.
Si hay una institución universitaria que tenga el valor de respaldar estudios sobre temas que podrían considerarse peligrosos, se garantizaría el que dichos temas fueran tratados, en forma científica y desapasionada, contribuyendo así en una forma real y tangible a la solución de dichos problemas y al bienestar social del país. A ello aspira nuestra Facultad de Sociología.

4. DIVULGACIÓN CIENTÍFICA.

La ciencia no existe en forma realmente fecunda sino encarnada en los científicos. De ahí la necesidad de crear escuela en todo campo científico. Dada nuestra mentalidad latina tan tendiente a la especulación abstracta, constituye una tarea ardua el crear una escuela de óptica positiva y empírica. Esta dificultad se hace aún mayor si se trata de asuntos, como los sociales, que por ser actualmente tan inquietantes, han sido tema para toda clase de personas. El crear escuela se hace aún más necesario.

Este objetivo es muy difícil de llenar sin un equipo estable de profesores que estén formando en forma sistemática a un grupo de alumnos. En muchos países se comienza con muy buenas bases, pero la interferencia de influencias destruye los objetivos propiamente científicos. Es necesario que el cuerpo académico goce de autonomía y esta se garantice celosamente en una ciencia que, por no ser bien entendida, se considera instrumento para fines bastardos.

Además, se necesita publicar investigaciones, lecturas pertinentes, en una palabra, crear una mentalidad en el público en general. Una institución universitaria despende de toda la sociedad que la rodea, tanto para su existencia, como para su actividad y para la absorción de sus egresados.
En cuanto una Facultad de Sociología pueda garantizar estas funciones y servicios, CS una necesidad vital para un país como el nuestro.

Dado el retardo que Colombia siempre ha manifestado, respecto de la evolución mundial, es realmente admirable que hoy tenga la primera Facultad de Sociología de América Latina. Esto muestra un progreso real, no solamente en el campo universitario sino en la mentalidad en general del país.

No es extraño pues, que hayan surgido oposiciones. Seguramente surgirán muchas más. Sin embargo, la Facultad, por su trabajo real y positivo podrá algún día demostrar a los más reacios, mientras ellos sean de buena fe, que la verdad científica en el campo social no puede ser sino un vinculo de concordia y de bienestar para todos.