Un faro para quienes luchan por la justicia social

Buscando el sol que irradia luz de libertad para los hombres oprimidos éste paradigma de la libertad, dejó su cuerpo acribillado por las balas de las fuerzas oficiales en Patio Cemento, Santander, en el mes de febrero del año 1966.


Pero esa luz se convirtió en el faro que alumbra los senderos por los cuales transitan los hombres que buscan justicia. Sacerdote, humanista, sociólogo y varón se conjugaron fielmente en Camilo, dejándonos una estela de atributos de ser imitados por las nuevas generaciones colombianas.

En reconocimiento a su ardua labor de agitación intelectual revolucionaria a favor del pueblo, presentamos algunas consignas que esgrimió en sus campañas de redención.

"Todos los poderes están en manos de una minoría y ésta no podrá con todo, tomar las decisiones que sean necesarias en pro del bienestar de la mayoría de los ciudadanos".

"Buscamos el poder para las clases populares".

"En Colombia no se puede realizar el amor por el prójimo simplemente por la beneficencia sino que es imperioso cambiar la estructura económica, social y política del país. He visto entonces, que el amor por el prójimo me conduce a buscar su liberación".

"Pienso que en Colombia como en los otros países suramericanos cuando el pueblo está decidido realmente a luchar a fondo no habrá ninguna potencia material capaz de vencer al pueblo que lucha por la propia libertad".

"El aparato electoral está en manos de la oligarquía y por eso el que escruta elige, el que cuenta los votos determina la victoria. Las elecciones se hacen más en las oficinas del gobierno oligárquico que en las mesas de votación".

"El ejército tiene como función primordial mantener el orden interno, lo que, traducido al campo político, significa mantener las estructuras vigentes. El ejército guerrillero tiene por objeto precisamente lo contrario: transformar esas estructuras".

Como merecido homenaje a este aguerrido defensor de los pobres se debe hacer claridad en el sentido de que Camilo no fue precipitadamente a la lucha armada sino que, por el contrario, en vista de la persecución a que fue sometido en las ciudades, no tuvo otro camino que escalar montañas para continuar luchando a favor del pueblo. Un pueblo que lo constituyen las mayorías explotadas y Camilo era conciente de que la presencia de estas mayorías manifestaba que el proyecto cristiano de la fraternidad según Jesucristo no solo está siendo quebrantado sino que desde esta situación de injusticia, se levanta frente a la responsabilidad de todos los hombres, como exigencia y mandato que debe tener cumplimiento mediante la construcción de un nuevo orden social, en el que se requieren nuevas relaciones de libertad y justicia.

La opción por los explotados manifiesta y verifica la pretensión de dar respuesta práctica y coherente a la exigencia central del evangelio. Esta acción evangelizadora se juzga al interior de una solidaridad con los intereses y las luchas de los explotados, por tanto ha de pasar por mediaciones conflictivas inherentes a este proceso.